Reseña: El lugar inalcanzable, por Claudia Amengual.

Hola de nuevo, lectores! Es un verdadero placer estar de vuelta luego de tantas semanas de estudio! En esta ocasión me complace traerles la reseña de El lugar inalcanzable, por Claudia Amengual. Antes que nada debo de agradecer profundamente a @megustaleeruy por mi bello ejemplar y la confianza de siempre. Sin más preámbulos, les cuento un poco sobre este librito:


La mayoría de nuestras penas vienen de allí, de nuestros amores heridos. Nada, nada produce más dolor que un amor, sea de la naturaleza que sea. Un padre que pierde a un hijo, un hijo que pierde a un padre, una traición, una mentira, la muerte. Y el relato que uno se construye de todo eso. Ni siquiera podemos aspirar a la verdad. ¿Qué nos queda?

En la mañana del primer día del año 1992, un hombre aparece muerto en el baño de una hostería en Villa Carlos Paz, Argentina. Todos los huéspedes, aún somnolientos luego de los festejos de la noche anterior, deberán esperar pacientemente para prestar testimonio ante las autoridades.  

A partir de una conversación entre dos personajes que aguardan su turno para declarar, se despliega el verdadero corazón de esta novela: la peripecia de Jacinto Arnau. Desde una infancia humilde en Montevideo, hasta sus años de juventud al servicio de Susana Soca en una París invadida por los nazis, esta es la historia de un hombre que conoció los límites mismos de las pasiones humanas, allí donde el amor y el odio más visceral se encuentran y se confunden. 

Con un admirable dominio de recursos narrativos, Claudia Amengual construye una novela lúcida, inteligente y atrapante. El lugar inalcanzable es una cuyas resonancias permanecen en el lector mucho más allá de las fronteras de la lectura. 

En una hostería de Villa Carlos Paz, varias personas se han hospedado para recibir el nuevo año. Pero la mañana del primero de enero de 1992 parece congelarse en el tiempo cuando un cuerpo sin vida es hallado en uno de sus baños. 

Tal percance desata un detallado protocolo de investigación. Cada uno de los presentes deberá aguardar a su turno para testificar y constatar su versión de los hechos. 

Durante la extensa espera, Jacinto Arnau inicia una interesante conversación con otro huésped y lo convierte en su confidente, el elegido para oír la historia de su vida. Desde su infancia en Uruguay, sus viajes a París, su encuentro con la guerra y su regreso. 

El pasado y el presente se entrelazan en relatos de vida que van dando sentido a una sofocante y eterna tarde de primero de enero, entre interrogatorios y memorias. 

Jamás había leído a esta autora. Era uno de esos nombres tan renombrados a los que no sabía por dónde acercarme. 

En esta novela se entrelazan dos relatos. Dos líneas temporales que se cruzan. En un principio nada parecen tener en común, hasta que poco a poco el camino se ilumina.

Jacinto Arnau es un uruguayo criado en una familia numerosa. Familia humilde, de esas que salen adelante como pueden. Su infancia fue marcada fuertemente por la muerte de su padre. Y su juventud la marcó la literatura, pero más importante: París, y con París, la guerra. 

El joven oyente no tiene idea de por qué este desconocido ha decidido contarle su vida en un día tan agobiante como ese. 

Pero a pesar de que a este personaje no le parecen interesar los relatos del viejo, como lectores la autora no nos permitirá agobiarnos o aburrir nos. 

Una novela que me ha entretenido muchísimo, si bien me costó un poco enganchar, una vez que llegué a la página 50 ya no pude parar y me lo termine en una tarde. 

Los personajes tienen una construcción excelente, la vida del protagonista ilustra una fusión de emociones confusas provocadas por la juventud y la guerra. 

Se trata de una novela que tiene de todo, que es de acá, pero toca rincones de todas partes del mundo. En particular ese fenómeno que parece tan irreal y lejano como para alcanzarnos: la guerra. 

Cómo les he dicho el libro se lee sumamente rápido. La autora posee una escritura que por momentos puede parecer muy amigable, y entonces dar un giro de 360 grados a nuestras emociones. 

Son sumamente interesante los diálogos, pues así se relata buena parte de la novela, en diálogos. La autora los construye con interrupciones cotidianas e idas y vueltas que el personaje da en torno a su memoria selectiva. Es otra forma de reafirmar la importancia de un concepto más profundo que poco a poco los personajes irán desarrollando, que son los relatos. Un punto fundamental y muy interesante de leer. 

El protagonista se lleva el primer puesto en desarrollo y profundidad. A pesar de que conoceremos a muchos otros muy interesantes. 

La autora se encarga de retratar muy de cerca un sentimiento de misoginia muy fuerte en varios de sus personajes y, sin embargo, no se ocupa por tratar este tema desde una perspectiva femenina, creo que esto fue algo que me hizo falta. Además esa misoginia que, por mi parte me genera rechazo, es justificada por los personajes en reiteradas ocasiones, como si se tratase de un sentimiento de lo más simpatizante. Por mi parte no lo fue, si me interesó el relato de Jacinto Arnau, pero no sentí gran simpatía por su persona. Claro está que esto ocurrió en mi caso personal. 

Otro percance que tuve al leer está novela fue el poder predecir con facilidad detalles menores de la trama. No obstante, pude emocionarme con varios fragmentos. 

Por mi parte ha sido un buen primer encuentro con Claudia Amengual, y les aseguro que no será el último. 

Lo he dudado mucho, pero por fin puedo decir que este libro se lleva 3,5 estrellas de mí parte! 

¿Han leído a Claudia Amengual? ¿Qué otras lecturas me recomiendan de la autora? 

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